jueves, 6 de noviembre de 2014

Cumpli 4 años llego el momento del preescolar

Hace un año escribí sobre la adaptación escolar de mis rayitos, en un nuevo cole para Jesús Enrique y el inicio para Fabri, pues les cuento que a JE le ha ido muy bien y le encanta su colegio lo manifiesta de muchas maneras iniciando por no querer venirse cuando lo voy a buscar, lo cual nos llena de satisfacción y de una gran recompensa; sin embargo, Fabri el año pasado solo estuvo un mes y medio en el cual no logro adaptarse y nosotros decidimos retirarlo. Así que hoy acá quiero compartir la vivencia con Fabri un año después.
Mis aprendizajes como mama son parte de este blog, pues hoy quiero contarles la experiencia vivida este año, que para Fabri es su primer año escolar, a pesar de que ya teníamos un año conociendo el cole, maestras, amiguitos y compartiendo en las distintas actividades familiares organizadas en el mismo, ya que es el colegio donde su hermano también estudia, definitivamente cada niño tiene su proceso de adaptación y el mismo debe ser respetado.
Pues a pesar de que Fabricio estaba muy entusiasmado por ir a su "collejo" como el lo llama, la separación era algo que le afectaba mucho, ademas estaba pasando otros procesos que influían emocionalmente, por tal motivo, su adaptación fue poco a poco. Es importante que cuando un niño vaya a iniciar alguna experiencia nueva no exista al mismo tiempo alguna otra situación que le genere cambios, inquietud, estrés, etc....como por ejemplo:  destete, colegio, mudanza, enfermedad, separación de los padres, fallecimiento de algún miembro de la familia, entre otros, ya que la situacion podría ser aun mas compleja y lenta.
Aunque para mi hubo días intensos, y me pareció que fue mas tiempo, esta vez estuve mas relajada, en confiar en que lo estaba haciendo bien por el bien de mi hijo, por su seguridad y su confianza en que mama lo dejaba en un espacio seguro y acogedor para el. La primera semana lo acompañe dentro del aula 1 y 2 horas, y luego nos retirábamos juntos. La segunda semana lo acompañe dentro del salon 2 horas y se quedaba sin mama 2 horas, luego nos íbamos; la tercera semana, lo acompañe 1 hora y luego se quedo medio dia, a mitad de esa semana lo note mas relajado, seguro y confiando plenamente en mami, tanto que el mismo dijo que no lo buscara temprano, así que fue su primer día en jornada completa, y la emoción de ambos al reencontrarnos a las 3:30 p.m. cuando lo fui a buscar fue exactamente lo que deseaba alcanzar. Su hermano lo felicito porque ya se quedaba todo el horario y asi el podría verlo en el recreo, y sinceramente yo sentí una tranquilidad inmensa, y agradecí a Dios la fortaleza y convicción de que mi esposo y yo no somos perfectos, pero seguir nuestro instinto maternal y paternal no se ha equivocado, y creo que aunque mas de una vez nos hayan etiquetado de que no dejamos a nuestros rayitos ser independientes, demostramos que la independencia se obtiene sola en su momento y acompañada de estabilidad emocional y no de sufrimiento. Hoy a una semana de adaptación escolar puedo decir que si existiera el tiempo y la posibilidad de dejar a los niños en una edad de madurez en el colegio, tendríamos niños mas felices y productivos a nivel de escolaridad, y que si aunado a eso existiera la normativa de un proceso de adaptación paulatino y acompañado de a poco les daría a los niños la confianza, entusiasmo y seguridad que necesitan para quedarse a gusto y no llorar hasta resignarse.

Asi que mujeres, madres, amigas, tuiteras que hoy me leen paciencia, amor, comunicación y seguir su instinto, cada etapa nos deja una enseñanza y cada hijo es autentico y único.





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